Choi MinHo estaba tan emocionado que no sabía
cómo controlarse. ¡Hoy iba a ser el mejor Día de San Valentín! Siempre le había gustado este día por la
forma en que su madre lo había hecho para él. Había horneado pastelitos y los
glaseaba de rojo y veían un maratón de películas de amor perdido y amor
encontrado. Había chocolates y corazones de dulce e incluso un pequeño osito de
peluche con un corazón rojo que lo mantuvo hasta los dieciséis años.
Cuando estaba en la escuela, los niños y niñas
con timidez entregaban tarjetas por el Día de San Valentín. MinHo había
entregado su cuota justa, porque su madre había insistido en ello. Y aunque le
hubiera gustado darle una tarjeta al niño que estaba sentado frente a él, sabía
incluso a esa edad que podría resultar en un puñetazo en la nariz.
En la preparatoria, esas tarjetas se
entregaban si el chico y la chica estaban saliendo, y la carta era acompañada
de un beso. Con su madre recientemente fallecida y su hermano SiWon ocupado con
su propia familia, no hubo nadie que lo empujara. MinHo ni siquiera se molestó.
MinHo tenía dieciséis años y estaba en hogares
de acogida. Ser gay para SiWon equivalía a que lo echaran a patadas. Cuando
conoció a Julien, un chico de diecisiete años. Vivían con la misma familia de
acogida, y lo que hicieron fue solo besarse, tocarse y a veces frotarse entre
sí frenéticamente. Los Kim eran amables con ambos, por lo que ellos siempre
fueron discretos. MinHo tenía grandes esperanzas para el Día de San Valentín,
pero Julien cumplió los dieciocho años un par de semanas antes. Sin
perspectivas reales, Julien se había unido al ejército, y esa fue la última vez
que MinHo lo vio.
Había tenido citas antes y después de irse a
la universidad, por fin encontró a alguien que le gustaba lo suficiente como
para ir a la farmacia local a comprar condones y lubricante. Tenía grandes
esperanzas para el Día de San Valentín, pero habían roto una semana antes,
cuando MinHo había encontrado a Jinki haciéndolo con el asistente del
entrenador de baloncesto en las duchas. Estaban tan envueltos el uno con el
otro. JinKi nunca fue así con él, que ni siquiera se dieron cuenta de que
tenían audiencia. MinHo se fue sin decir una palabra, y después, JinKi no podía
entender por qué MinHo se negó a verlo de nuevo. Bueno, a la mierda JinKi.
¡Pero las cosas finalmente estaban mejorando!
Ahora en su tercer año, MinHo estaba saliendo con Nichkhun Horkvejul, el chico
más bueno en el campus. Podría tener a cualquier persona que quisiera, y ¡Lo
quería! Nichkhun era el novio de MinHo. ¡Y este año, por fin tenía a alguien
para ir al baile del Día de San Valentín! Su universidad era bastante moderada
en cuanto a las parejas del mismo sexo, y serían capaces de bailar juntos sin
preocuparse de ser golpeados.
Más importante, por primera vez desde siempre,
no iba a pasar el Día de San Valentín solo. Por supuesto que tenía que lograr
comprar algo que fuera digno del caliente Nichkhun. No tenía mucho dinero, pero
tuvo lo suficiente para comprar una cadena con el símbolo del zodiaco de
Nichkhun. Nichkhun era tutor de los estudiantes de
segundo año, pero tan pronto como terminara, iban a comer algo, ir al baile, y
luego regresarían a la habitación del dormitorio de Nichkhun, donde MinHo le
daría a su novio su San Valentín.
Oh, al diablo con eso. No podía esperar hasta
más tarde. Él iba a darle su regalo a Nichkhun ahora. Nichkhun estaría tan
emocionado que alejaría al estudiante de segundo año, y pasaría el resto de la
tarde en la cama de Nichkhun. Tal vez incluso dejaría que MinHo estuviera
arriba para variar. Y en vez de Burger King o McDonald’s, llevaría a MinHo a
cenar a algún lugar especial, quizás a Red Lobster.
Quizás se perderían el baile...
MinHo reboto por las escaleras a la habitación
del dormitorio de Nichkhun en el segundo piso, llamo a la puerta y la abrió-
¡Feliz...!
Nichkhun estaba en la cama, y debajo de estaba
el estudiante de segundo año. MinHo se sentía como si le hubieran dado un golpe
en el estómago.
Trago saliva- Lo siento -dijo. ¿Era esto lo
que Nichkhun había estado haciendo cuando le decía que estaba dando tutoría a
otros estudiantes? MinHo cerró la puerta y comenzó a caminar hacia las
escaleras. Todo lo que quería era el refugio de su habitación.
-¡MinHo! ¡Espera! -Se giró para oír lo que su
ex novio tenía que decir. Nichkhun estaba en la puerta, poniéndose unos bóxer,
obviamente, no los suyos, porque esos estaban en el suelo- Lo entendiste todo
mal -le sonrió.
-¿Lo hago? -Solo cinco minutos antes MinHo
había considerado esa sonrisa el epítome de lo sexy. Dios, se sentía como un
idiota- Creo que hemos terminado.
-¿Por qué dices eso? Esto no significa nada.
-Para ti, quizás. ¿Pero para mí? -¿Cómo
reaccionaría el estudiante de segundo año al enterarse de que no significaba
nada para Nichkhun?
-¿Estas rompiendo conmigo? -¿Cómo era posible
que pudiera verse sorprendido? - ¡No puedes! Vamos, bebé.
Dios, estaba tan decepcionado. Había
construido sueños... Nichkhun debió de darse cuenta que MinHo hablaba muy en
serio cuando dijo que habían terminado porque dejo esa tímida expresión y la
reemplazó por una oscura e indiferente mirada.
-¿Sabes qué? Hemos terminado. Iba a romper
contigo hoy de todos modos -Se burló de el- Como si fuera a dejar que me dejes.
No eres ni siquiera digno de para pasar el Día de San Valentín conmigo.
-No, creo que no.
MinHo se dio la vuelta y subió las escaleras
hacia su habitación. Sabía que su mundo no estaba llegando a su fin. No lo hizo
cuando JinKi lo engaño, pero dolía como el infierno. Su palma también le dolía,
y se dio cuenta de lo fuerte que había estado apretando algo entre sus dedos.
Los abrió y vio la cadena que tenía en la mano.
Quizás el joyero le regresaría
su dinero.
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